Estado, Medios de Comunicación y Monopolio
ESTADO, MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y MONOPOLIO
Planteamiento inicial
Las
políticas neoliberales iniciadas en México desde 1982 en el gobierno de Miguel de
la Madrid Hurtado, se han materializado en una política privatizadora en los sectores
estratégicos (petróleo, electricidad, minería y telecomunicaciones). Estas políticas
se han profundizado en los dos últimos gobiernos (Vicente Fox y Felipe Calderón),
los cuales han tenido como aliados a los empresarios, nacionales y extranjeros,
a quienes paulatinamente se les ha ido construyendo un régimen jurídico apropiado
para la expansión de su actividad monopólica.
Históricamente,
las políticas de regulación jurídica en México para las telecomunicaciones
permitieron que se fueran formando corporativos en la radio y en la televisión,
que finalmente se convirtieron en grandes monopolios mediáticos.
Una
de las medidas que se adoptaron para solucionar este conflicto fue la reforma a
las leyes de telecomunicaciones, la Ley Federal de Telecomunicaciones (LFT) y
la Ley Federal de Radio y Televisión (LFRT), las cuales son conocidas como Ley
Televisa. Sin embargo, esta ley fue cuestionada por amplios sectores de la
sociedad, porque en los hechos fortalecía la posición casi monopólica de la
empresa Televisa
Las
reformas de las leyes de telecomunicaciones suscitaron una serie de
controversias constitucionales, por lo que la Suprema Corte de Justicia de la
Nación (SCJN) emitió una sentencia que declaraba inconstitucionales los
aspectos de interés principal para Televisa.
Es
necesaria una reforma integral a la ley de telecomunicaciones, no sólo medidas
administrativas, que atienda el interés público y no el de los monopolios. Ello
sería atender el criterio establecido por la (SCJN) en su sentencia contra la
Ley Televisa: “el criterio económico no debe ser preponderante para
determinar el otorgamiento de una concesión”, el otro criterio debe ser el
social.

La
apertura a nuevos actores permitiría la competencia entre empresas que hoy acaparan
los canales, las audiencias y el mercado publicitario televisivo, pero el fruto
de esta competencia debe estar orientado en beneficio de la sociedad. La
sociedad mexicana requiere que se democratice la generación masiva de
contenidos a fin de materializar los derechos a la información y a la
comunicación para que haya nuevas opciones de opinión pública, no controladas
por un solo medio.
La ley federal de telecomunicaciones y la ley federal de la radio y television, ley televisa
Ley
Federal de Radio y Televisión (LFRT), las cuales son conocidas como Ley
Televisa. Ha sido llamada así por haber sido prácticamente elaborada y pactada
entre el Ejecutivo y esa empresa, aun cuando se debería incluir la
participación del otro monopolio de los medios de comunicación, Televisión
Azteca.
La controvertida ley fue
aprobada en el 2005 en la Cámara de Diputados por todos los partidos políticos
y el 30 de marzo del 2006 en la de Senadores con el voto en contra del Partido
de la Revolución Democrática (PRD), entre otros. La ley fue confirmada por el
Senado, “sin cambiarle una coma”, durante el último año de la presidencia de
Vicente Fox y poco antes de las elecciones generales del 2006. La aprobación
incondicional bajo presiones electoreras de la ‘Ley Televisa’ por la mayoría de
miembros en la Cámara Alta y la Cámara Baja en el Congreso de la Unión que
estuvieron sometidos a fuertes presiones por parte de los monopolios
televisivos, significó la rendición y el sometimiento del Estado mexicano para
defender los intereses nacionales ante el avasallante poder privado comercial
de las televisoras monopólicas organizadas.
Con
esta impugnación jurídica histórica por legisladores disidentes se inició en el
2006 un análisis riguroso por parte de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación que le devolvería a la sociedad, un año después, su proyecto de
comunicación expropiado, la restauración de la división de poderes públicos
republicanos, la rectoría del Estado en materia de comunicación, el rescate de
las bases del Estado Nación a partir de los principios vertebrales de la
Constitución de 1917 y la creación de cimientos sólidos para la transición a la
democracia comunicativa en el país que estaba paralizada.
Constitucionalidad de las leyes de telecomunicaciones y de radio y televisión
Por
constitucionalidad, de manera general, se entiende la característica de todo
acto público y de cualquier institución del Estado que se contrae o que se
ajuste a lo preceptuado en el texto, de la ley suprema o carta magna. En virtud
de la controversia, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) asume las
funciones de defender la Constitución, definir su sentido e impedir que los
entes y órganos de autoridad establecidos en ella, rebasen su campo de acción e
invadan el que se asigna a otros.
Asimismo,
Elisur Arteaga explicó que las reformas en esa materia, mejor conocidas como
Ley Televisa, pueden ser combatidas por la vía de la controversia constitucional,
la acción de inconstitucionalidad.
Después
de haber sido aprobada la Ley Televisa por el Poder Ejecutivo y el Poder
Legislativo durante más de un año, fue sólo el Poder Judicial de la Federación
el que cobró conciencia del gravísimo error histórico cometido por los dos
poderes republicanos anteriores y detuvo el avance de dicha normatividad
anticonstitucional a través de la rigurosa aplicación de la filosofía de la
Constitución Mexicana sobre dicha normatividad.Las concesiones en los medios de comunicación
El
tema de las concesiones para radio y televisión ha sido fuente de conflictos
cíclicos entre el gobierno y los empresarios de esa industria a la largo de
prácticamente ocho décadas.
Cuando
iniciaron las transmisiones radiofónicas en México, las emisoras, entonces de
carácter experimental en su mayoría, operaban mediante una “autorización” o
permiso otorgado por la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, cuando
la radio comercial empezó a desarrollarse el gobierno introdujo la figura de
“concesión” basada en el artículo 27 constitucional, la cual entró en vigencia
en el año de 1931.

Cuando la radio se había consolidado como una industria
sólida económicamente y los concesionarios en un gremio influyente en la
sociedad y frente al gobierno, circuló entre los empresarios del ramo la idea
de que las concesiones debían otorgarse “por tiempo indeterminado”; incluso un
sector de radiofusores planteó la idea de que la figura de concesión debía ser
sustituida por la “propiedad sobre la frecuencia en que se transmite”.
El
artículo 28 constitucional señala que las comunicaciones vía satélite y los ferrocarriles
son áreas prioritarias. El artículo 25 completa la concepción del constituyente
para entender la diferencia entre estratégico y prioritario. El sector público tendrá
a su cargo, de manera exclusiva, las áreas estratégicas, manteniendo siempre el
gobierno federal la propiedad y el control sobre los organismos que —según el artículo
28— establezca para su manejo eficaz. Y en las áreas prioritarias podrá participar
por sí o con los sectores social y privado para impulsarlas y organizarlas. El
problema es que en México después de la decisión de la Suprema Corte en el
2007, sólo se han refrendado 131 concesiones de radio que se vencieron el 20 de
agosto del 2007, quedando 101 concesiones sin refrendo. Algunos analistas en
medios calculan que hay alrededor de 150 refrendos vencidos en la radio y
aseguran que para finales del 2012 la cifra puede elevarse a 450.
Entre
las propuestas de solución para resolver el problema de las concesiones y dar
certidumbre jurídica a los concesionarios de radio, el senador perredista
Carlos Sotelo, presidente de la Comisión de Radio y Televisión en el Senado, ha
propuesto la figura de “prorroga administrativa” en lugar de la de “refrendo
automático”.
Monopolios en los medios de comunicación
Es
preciso recordar que la legislación referida es, en primer lugar,
discriminatoria y excluyente, pues tiene una clara dedicatoria para las dos
principales empresas televisivas del país (Televisa y Tv Azteca) y para las
grandes empresas radiofónicas más poderosas y tiende a impedir al resto de la
sociedad el acceso al espectro radioeléctrico de la nación.
Desde
el surgimiento de la televisión en México, en la década de los cincuenta del
siglo XX, el gobierno mexicano brindó un notable apoyo a los primeros
concesionarios con base en el cual se desarrollaron proyectos empresariales que
paulatinamente tuvieron una expansión monopólica. En los años cincuenta surge
la televisión en México con una orientación básicamente mercantil.
La
condición monopólica de Televisa y Tv Azteca determina que detenten una
posición dominante en el mercado de los medios de comunicación, lo que
representa una falta de equidad en el sector de las telecomunicaciones. Ello ha
llevado a reflexionar sobre la necesidad de una reforma política integral para
evitar los monopolios en los medios de comunicación, una de estas reflexiones
es la del jurista Javier Corral Jurado.

El
problema de los monopolios en las telecomunicaciones, además de un problema económico
(sobre todo si consideramos las consecuencias de la concentración del capital),
es un problema político, el de la relación del Estado con los empresarios de las
telecomunicaciones, pero además es un problema jurídico desde el punto de vista
del Estado como regulador de la economía.
El
proceso de consolidación del monopolio en los medios de comunicación se inicia
con la fusión de los empresarios de la televisión bajo una misma razón social, para
administrar sus intereses, en 1955, constituyéndose así, Telesistema Mexicano. Desde
1955 y hasta la década de los setenta, Telesistema Mexicano vivió un acelerado
proceso de crecimiento que la convirtió en prácticamente la única cadena de televisión
de alcance nacional, con una penetración sin rival.
En la
actualidad, el problema del monopolio en las telecomunicaciones no se reduce al
duopolio de Televisa y Tv Azteca, puesto que existen otros actores nacionales e
internacionales deseosos de participar.
La creación
de una tercera cadena de televisión y el acuerdo de convergencia (conocido como
triple play) ha desarrollado a lo largo del sexenio de Felipe Calderón la
llamada “guerra de televisoras”. El presidente con base en argumentos en contra
de prácticas monopólicas ha impulsado una política a favor del duopolio
Televisa y Tv Azteca, así como de los operadores de televisión de cable del
país, los cuales han mostrado su satisfacción por la política de telecomunicaciones,
además de castigo de prácticas monopólicas que ha aplicado durante su
administración, y han asegurado que el Estado de derecho es la única vía para
generar competencia en el sector.
El 27
de mayo del 2011 la SCT negó a Telmex el mercado de audio y televisión de paga
por considerar que no ha cumplido con ofrecer interconexión en igualdad de condiciones
a todos los operadores. La dependencia argumentó que decidió negar el cambio de
título de concesión a Telmex y Telnor, porque no se reúnen los requisitos
previstos en el marco normativo, en particular en el Acuerdo de convergencia publicado
en el DOF en octubre del 2006.
En
las declaraciones del presidente Calderón se puede percibir un claro ejemplo de
desprecio por el Estado de derecho, y la muestra de un autoritarismo que atenta
contra el Estado democrático.
Democracia, derechos humanos y medios de comunicación
El
poder de los medios ha llegado a ser tan importante que ha sido preciso
plantearse donde está el contrapeso, el “contra poder”, que sirva de contrapeso
para compensar su enorme influencia. La idea de un “cuarto poder” era una
aproximación cuando se acuño y popularizó a principios del siglo XIX, pero en
la actualidad se ha convertido en una realidad incontrovertible.
Los
medios de comunicación han pasado paulatinamente de ser un bien público al dominio
de empresarios que los controlan de manera monopólica, teniendo como consecuencia
que el llamado cuarto poder pierda la esencia de contrapoder que tuvo en su
origen, y se convierta en un engendro que bien puede denominarse un cuarto poder
pero puesto al servicio ya no del bien público sino de su accionistas concesionarios
y de sus operadores.
Los
medios de comunicación han pasado paulatinamente de ser un bien público al dominio
de empresarios que los controlan de manera monopólica, teniendo como consecuencia
que el llamado cuarto poder pierda la esencia de contrapoder que tuvo en su
origen, y se convierta en un engendro que bien puede denominarse un cuarto poder
pero puesto al servicio ya no del bien público sino de su accionistas concesionarios
y de sus operadores.
El
principal objetivo de los media (aunque no el único de importancia) es vender y
generar ganancias; y cuanto mayor sean éstas, mejor. Pero es esta intención,
totalmente natural y legítima, la causante también de grandes desviaciones
conceptuales, morales y éticas.
El
derecho a la información está garantizado en la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos desde hace casi 35 años con las reformas al artículo 6o en 1977,
al cual se le agregó, como es conocido, sólo diez palabras después de un punto y
coma: “el derecho a la información será garantizado por el Estado”. Pero los monopolios
estaban presentes ya en la prensa, en la industria de la radio y la televisión,
en su articulación orgánica entre sí, con el capital financiero y con los
procesos informativos transnacionales y sus intereses.
Por
otra parte, se argumenta que la democratización de los medios de comunicación
plantea la necesidad de reflexionar en el derecho a la comunicación. “Este
derecho debe asegurar la apertura de los medios a la sociedad civil, en lugar
de convertir a sus miembros en meros entes pasivos y consumidores.
A
nivel internacional la Comisión interamericana de Derechos Humanos (CIDH) envío
el 4 de abril del 2006 una comunicación al gobierno de Vicente Fox en la que lo
emplaza a informar sobre las reformas legales aprobadas en materia de radio, televisión
y telecomunicaciones, y en la que se expresa la preocupación del organismo
hemisférico ante el riesgo de que esas modificaciones resulten violatorias de
los derechos humanos. El documento de la CIDH es consecuencia de las quejas
presentadas por diversas organizaciones mexicanas, particularmente la sección
mexicana de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias.
En este modo de actuar está en juego la
defensa de la dignidad de la persona, ser activo y pasivo en el proceso
comunicativo. El problema ético de los medios de comunicación es ver si
respetan los derechos humanos o si tienen simplemente una función económica que
busca la máxima rentabilidad y la influencia ideológica. Por tanto, el respeto
a la dignidad humana debe ser la preocupación primordial de una necesaria y
posible ética de la información. En el proceso de informar participan muchos
actores implicados en el derecho a la información, y todos ellos deben ser respetados
en su dignidad. Por eso, es necesaria una ética de la comunicación como referencia
al respeto de los derechos humanos.
conclusión:
Las telecomunicaciones es un sector
estratégico que por su naturaleza queda bajo la rectoría jurídica del Estado.
Sin embargo, la relación entre el Estado y los concesionarios de radio y
televisión históricamente ha sido conflictiva. En sus inicios, dada su
debilidad económica y política de las empresas, el Estado tuvo la capacidad de regularlas,
pero cuando estas empresas vieron los beneficios que les daba la fusión monopólica,
paulatinamente adquirieron una capacidad de negociación frente al Estado
imponiendo un régimen jurídico de acuerdo a sus intereses. En la medida que las
empresas de telecomunicaciones evolucionaron hasta convertirse en monopolios, además
de poder económico obtuvieron poder político convirtiéndose en un cuarto poder
(quinto poder ha sido llamado por algunos autores, que consideran como cuarto
poder a la Iglesia católica).




Exelente trabajo, la información es muy compleja y viene desarrolla de tal manera que se entiende; me hubiera gustado ver imagenes más relevantes bueno no dejando de lado la de Televisa y tv Azteca que son las principales vía de telecomunicaciones ya que como son competencia tratan de tener lo mejor para la televisora.
ResponderEliminarFelicidades.
Es interesante analizar el fenómeno de los medios de comunicación (telecomunicaciones) aún en la última década. Fue a la vez acertado que, jurídicamente, se hiciera algo para detener el monopolio. Sin embargo, en cuanto al poder de influencia en la sociedad, que ciertamente tuvieron la radio y la televisora, hoy más que nunca sabemos que en realidad el gobierno ha invertido muchos millones de pesos con las empresas que comunican para estar detrás de ellas y tener de alguna manera el control de la información, información que muchas veces descubre los errores de los gobiernos.
ResponderEliminarEl internet y las redes sociales han llegado a ser un contrapeso contra todo, y la información fluye para bien y para mal. Quizá el monopolio que ahora no parece monopolio y que sigue fuerte sea el de Carlos Slim, que sigue teniendo en su poder muchas empresas; él surte la señal y el internet en gran parte.
El punto es, el gobierno por obligación constitucional frena el monopolio, pero por detrás, el control de la opinión pública sigue siendo gobernado por uno solo: el mismo gobierno.
Pienso yo.
Muy buen trabajo esta muy bien explicado todo el contenido toda la informacion esta muy bien explicada muy buen trabajo felicidades
ResponderEliminarBuen trabajo de estos estudiantes, toda esta información esta muy bien ordenada, sirve de mucho porque nos hace falta saber muchas cosas sobre la televisión y todo lo que tiene Que ver con el gobierno, me gustó mucho este blog, muchas felicidades
ResponderEliminarExcelente trabajo ya que la información en muy completa y detallada.
ResponderEliminarEl monopolio es un tema que afecta muy importantemente a la sociedad, pero que, sin embargo, como tantos otros temas no es discutido por los ciudadanos. Parece que los únicos temas que hay que discutir son los que nos imponen los políticos o algunos medios de comunicacion.
Ya que el monopolio existe cuando una empresa posee un gran poder de mercado y por lo tanto, puede influir en el precio de un bien.
Es muy interesante saber esto de los monopolios ya que pueden ser empresas privadas o públicas o también pueden ser un duopolio, creado por dos empresas, lo malo es que el problema con los monopolios es que precio de los productos o servicios son más altos de lo que serían si hay existe una competencia, pero bueno muchas gracias por la información me será muy útil.
ResponderEliminarExcelente trabajo, .muy muy interesante saber de este tipo de monopolios ya que pueden ser empresas muy importante ya sea privadas o públicas me agrada mucho
ResponderEliminarEl blog me estaba pareciendo genial, hasta que llegué a la sección de la conclusión, esta palabra la pusieron en minúscula, posteriormente de ella no hay bibliografía. Es importante darle crédito a las páginas y fuentes en donde consultaron la información.
ResponderEliminarCalificación final: 300 pts. de 350.